De la teoría a la realidad: Análisis de los resultados de Aragón

19 de febrero de 2026 por
De la teoría a la realidad: Análisis de los resultados de Aragón
Patxi Nogales

El observatorio electoral del Colegio ha analizado, en las dos piezas anteriores, las claves para entender el sistema y los incentivos del votante Aragonés. El resultado del domingo permite ahora comprobarlas sobre el terreno. La traducción del voto en escaños confirma que las reglas, el territorio y la coordinación electoral no eran un marco teórico abstracto, sino los factores que han terminado ordenando el reparto de poder en las Cortes de Aragón. Lo que antes eran hipótesis sobre voto útil, umbrales efectivos o eje territorial se materializa en un mapa de escaños donde cada provincia ha producido un resultado distinto y donde el peso real de cada partido depende tanto de sus apoyos como de dónde los ha obtenido. 

En Huesca, el reparto confirma el cierre del mercado electoral: solo cuatro fuerzas entran (PP 7, PSOE 5, Vox 4, CHA 2) y todo lo que queda por debajo (IU–Movimiento Sumar, Aragón Existe, Podemos, etc.) se queda fuera pese a sumar varios puntos. Esto es exactamente lo que cabía esperar en un distrito duro, la competencia se concentra y el sistema castiga la fragmentación partidista. El dato relevante no es solo quién gana, sino cuánto voto no se traduce en representación, lo que refuerza a posteriori la lógica del voto útil.

En Teruel, el resultado ilustra mejor que ningún otro el peso del eje territorial cuando se combina con un distrito pequeño. El reparto (PP 5, PSOE 4, Vox 3, Teruel Existe 2) demuestra que una candidatura con apoyo concentrado y mensaje territorial puede abrirse paso y convertir 8632 votos en dos escaños.

En Zaragoza, el resultado tiene una lectura más fina, porque es donde se ve con mayor claridad la política del “último escaño”. El reparto (PP 14, PSOE 9, Vox 7, CHA 4, IU- Sumar 1) confirma que en los distritos más grandes hay más pluralidad, pero también que la frontera de entrada es ajustadísima: Sumar entra con un 3,18% (15.424 votos) y SALF se queda fuera con un 2,92% (14.141 votos). Esa diferencia mínima es un recordatorio de que el voto útil no opera solo en provincias pequeñas: también aparece cuando el sistema coloca un listón implícito y unas décimas deciden entre tener voz parlamentaria o desaparecer del reparto.

De manera gráfica se ve claramente la desigualdad del “precio” del escaño según la provincia. La referencia de 15.000 votos muestra que en Zaragoza esa cifra se traduce en un escaño, mientras que en Huesca y Teruel el mismo nivel de voto logra alrededor de 4 escaños.

El cuadro general se reduce a que cada provincia ha producido un equilibrio distinto, y eso explica por qué las mayorías en Aragón no se entienden sumando porcentajes autonómicos, sino sumando territorios.

En términos de voto agregado, la división provincial introduce una distorsión clara entre apoyos y representación. De esta forma, no todos los votos “pesan” lo mismo a la hora de convertirse en escaños. Al repartirse los escaños por provincias y no en una circunscripción única, cada territorio actúa como un mercado separado, con sus propios cortes efectivos. 

En ese contexto, los partidos con fuerza suficiente en las tres circunscripciones parten con ventaja, porque pueden sumar escaños en cada reparto y, en la práctica, necesitan menos votos para obtener más representación. PP, PSOE y Vox se benefician de este mecanismo, al superar con holgura los umbrales provinciales de manera transversal, convierten una bolsa de votos relevante en un rendimiento en escaños aún más relevante. En cambio, candidaturas que no llegan al corte en una o varias provincias, o que tienen apoyos más débiles fuera de un territorio, ven cómo parte de su voto no se traduce en representación. Así, el sistema no solo recompensa al que más votos reúne, sino, sobre todo, al que logra estar “en juego” en todas las provincias, lo que termina favoreciendo estructuralmente a las formaciones grandes.

En conjunto, los resultados confirman que las elecciones en Aragón no se deciden únicamente por la suma de votos, sino por la interacción entre reglas, territorio y coordinación electoral. El sistema premia la concentración y penaliza la dispersión, amplifica el peso de las provincias menos pobladas y convierte pequeñas diferencias de apoyo en ventajas decisivas en escaños. Lejos de ser una anomalía, esta lógica es previsible y estructural, por ende, quienes mejor entienden cómo se traduce el voto en cada provincia son quienes maximizan su representación.

Noticias

Dirección y contacto

Se debe especificar una dirección para que un mapa esté incrustado


   C. Ferraz, 100; 28008 - Madrid

   (+34) 915 473 480

   [email protected]

Nuestro horario de atención al público

Lunes a Jueves

      10:00 - 14:00

     16:00 - 20:00

Viernes  

      09:00 - 15:00

Sábados y Domingos

      Cerrado

Síguenos en nuestras redes

Medios de comunicación social